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14 julio 2010

Héroe Civilizador (Bolivia)

Los Incas se consolidaron como el estado prehispánico de mayor extensión en América. Abarcó los territorios andinos que corresponden actualmente al sur de Colombia, pasando por Ecuador, Perú, Bolivia, hasta el centro de Chile y el noroeste de Argentina. El mito boliviano que contamos a continuación complementa un mito peruano relatado anteriormente. Lo nuevo de esta historia es que profundiza en la obra de Manco Capac y su esposa Mama Ocllo. Este mito fue recogido y adaptado de la página web Aquí Bolivia:

Luego de su primera creación de gigantes, Viracocha vio que esos no eran los seres que había deseado crear, por lo que produjo un gigantesco diluvio que anegó la tierra. Las aguas de los lagos Titicaca y Poopó son recuerdos de aquel inmenso diluvio que provocó Viracocha. Para la nueva creación, Wirakocha quiso dar Luz a la nueva raza de hombres; descendió entonces a las profundidades del lago Titicaca y de sus aguas sacó las esferas luminosas del Sol y de la Luna y las elevó al firmamento, asignando a cada una la función de iluminar a la Tierra y a la humanidad que iba a crear. Al Sol le encargó el día y a la Luna, la noche. Desde entonces, los dos astros recorren infatigables, como dos compañeros que nunca se ven, el mismo camino por el Cielo.

Virakocha decidió crear la nueva raza, la cual debía ser superior a todas las precedentes, porque debía tener el don del sentir profundo; así que esta vez no utilizó la piedra ni ningún material duro; la hizo de materiales blandos. Esta fue la nueva raza que saliendo de las cavernas de Pacarij Tampu repobló la Tierra.

Pero estos runas que se extendieron por las cuatro direcciones y hasta los confines del mundo carecían de los medios que ahora disponemos: no sabían tallar, ni tejer, ni hacer construcciones; desconocían la ciencia del cultivo y el cuidado de los animales; ignoraban la utilización del fuego y la forja de metales. Cubrían su desnudez con pieles y guarecíanse en las oquedades de las cavernas.

Entonces, el gran Inti, el que nos da Luz y Vida al aparecer cada mañana, vino a compadecerse de aquellos seres. Sabiendo que estos hombres eran capaces de mejores cosas, envió a dos hijos suyos: un hombre y una mujer, con la misión de sacar a aquella gente del estado de barbarie en que vivían, enseñándoles los oficios y artes de una vida verdaderamente humana. El hombre se llamaba Manco Capac y su mujer, hermana de origen, se llamaba Mama Ocllo.

Entregó á los dos hermanos una vara de oro advirtiéndoles antes de partir:
"Esta vara debeis llevarla con vosotros porque ella va a indicaros en donde construireis Mi Templo y éste será el centro mismo de la ciudad que ha de regir la nueva nación".

"En cada alto del camino, sea para dormir, comer o descansar, tratad de introducir la vara en la tierra. No todo lugar es apto para que esta vara de oro se introduzca; solo aquél en que la vara se hunda como si fuera en el agua, será el lugar apropiado."

"Al llegar allá debeis cuidar a aquellas gentes como Yo cuido a la Tierra o como un Padre cuida a sus retoños."

"Ahora voy a dejaros en el punto donde debeis comenzar vuestro recorrido."
Virakocha trasladó a Manco Capac y Mama Ocllo hasta la isla del Sol en el interior del lago Titicaca y dejándolos allí, señalóles rumbo al Norte.

Manco Capac y Mama Ocllo tomaron las márgenes del lago e iniciaron la marcha. Atravesaron muchos valles, cuencas y elevaciones cordilleranas; subieron laderas y montañas y en cada lugar encontraron gente viviendo en condiciones subhumanas.

Siempre que se sentaban a descansar, Manco Capac sacaba la vara y trataba de introducirla en el suelo; no obstante, parecía que toda tierra era dura y jamás se introduciría; pero un día, al llegar a los pies del cerro Goanakauri y al poner Manco Capac la vara sobre el suelo, ésta se hundió sin dificultad -como si el agua estuviera- produciéndose y cumpliéndose lo previsto: Inti, a través del oro, se unía a la tierra; el mundo celeste se interpenetraba con el terrestre por este prodigio y este lugar era la Guaca esperada.

Antes de iniciar la construcción tenían que reunir a la gente que formarían la nación Incaica. Manco Capac viajó hacia el Norte y su hermana se dirigió al Sur.
En el largo caminar, los hijos del Sol liberaron a mucha gente del estado en que vivían, enseñándoles las ciencias y las artes: el cultivo de la tierra; las fases de la Luna; la selección de la semilla; la construcción de acueductos y terrazas; el uso de la piel y lana de los llamas y alpacas; la utilización de plantas y elementos vivos para la curación de enfermedades.

Estos fueron los saberes que impartieron Manco Capac y Mama Ocllo en su camino, amalgamando inmensos grupos de gente y formando una gran nación.

Más tarde, los miembros de dicha nación construyeron el Intiwasi o Templo del Sol en la grandiosa ciudad que ahora es el Cusco.

Fuente: http://mitosla.blogspot.com/

Diosa Protectora (Bolivia)

Aimara es el nombre que recibe un pueblo indígena americano que ancestralmente habitaba la meseta andina del Lago Titicaca desde tiempos precolombinos, repartiéndose su población entre el occidente de Bolivia, el sur del Perú y el norte de Chile. Conformaron una parte del Imperio Inca. El mito de la Pachamama fue recogido y adaptado de la web de Wikipedia, basado en múltiples fuentes.
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Pachamama es la Tierra en un sentido profundo, metafísico; es lo de abajo, pero no el suelo o la tierra geológica, así como tampoco el cielo cristiano es el cielo cosmográfico. La Pachamama es todo, explica todo y si bien, no está localizada, particularmente se la ubica singularmente en ciertos lugares naturales (ojos de agua -manantiales-, vertientes, cerros) o construidos (hoyos, apachetas -especie de mojones, constituidos generalmente por pequeños montículos de piedras-). No obstante, se trata de una deidad, inmediata y cotidiana, que actúa directamente y por presencia y con la cual se dialoga permanentemente, ya sea pidiéndosele algo o disculpándose por alguna falta cometida.
La Pachamama no es una divinidad propiamente creadora, pero sí es protectora; cobija a los hombres, posibilita la vida y favorece la fecundidad y la fertilidad. A cambio de esta ayuda y protección, algunos pastores están obligados a ofrendar a la Pacha parte de lo que recibe, no sólo en los momentos y sitios predeterminados para el ritual sino, particularmente, en todos los acontecimientos culturalmente significativos, configurándose así una suerte de reciprocidad. Sin embargo se la considera asimismo con una faz negativa: la Pachamama tiene hambre frecuente y si no se la nutre con las ofrendas o si casualmente se la ofende, ella provoca enfermedades.
Algunos pueblos realizaban ofrendas en su honor, sacrificando auquénidos para derramar su sangre. Entre otros objetos se ofrecían hojas de coca, conchas marinas mullu y sobre todo el feto de la llama, según una creencia para fertilizar la tierra sin que faltara jamás la cosecha.

Con la llegada de los españoles y la persecución de las religiones nativas, la Pachamama comenzó a ser muchas veces invocada a través de la Virgen María.
La Pachamama, más las deidades Mallku y Amaru, conforman la trilogía de la percepción aimara de la sociedad - naturaleza; y sus cultos son las formas más antigua de celebración que los aimaras aún realizan en la actualidad.

Fuente: http://mitosla.blogspot.com/

Salamanca (Bolivia)

Antro secreto, conocido solo por los iniciados en las artes de la brujería, donde en las noches de los sábados se reunen hechiceros, adivinos y brujos (CALCUS) en compañía de animales colaboradores y espíritus convocados con la finalidad de divertirse y planear actividades. Quienes afirman haber estado allí lo describen como un recinto iluminado con lamparas de aceite humano y donde reina gran alboroto por los gritos y carcajadas de los concurrentes.

Allí se realizan conjuros y maldiciones, para poder ingresar se debe conocer la contraseña, sin la cual la entrada permanece invisible, si por el contrario se conoce se ingresa al recinto pasando por una especie de laberinto tortuoso, donde el recibimiento son experiencias terroríficas, sin amilanarse.

Entre otros se debe sortear el ARUNCO, con un chivo maloliente que a embestidas lo empujara hacia el interior. Una enorme culebra colgante, amenazando de cuya boca rezuma baba sanguinolienta y finalmente con un BASILISCO de ojo centelleante. Los adeptos no pueden revelar la entrada a la SALAMANCA a riesgo de tener que padecer un terrible castigo que se dicte contra el.

Se ha pretendido derivar el vocablo del Aimará sallamanca que significa "piedra abajo" pero la mayoría presume que tanto el mito como la denominación son de origen hispano y común en toda América del Sur, aun se mantiene en el noroeste Argentino y zona de la Puna, sur de Bolivia.

Vicuña Cifuentes señala que en Chile hay muchos que piensan que lo que llaman salamancas en las diversas regiones no son más que entradas a una gran Cueva de Salamanca, y que la forma de reconocer si una persona ha estado allí es observar si al caminar proyecta sombra.

Por su parte Villafuerte nos informa que en Catamarca se cuenta que la forma de en trar a una salamanca es desnudo, con la guía de un cuervo negro. El visitante debía renegar de Dios y escupir un crucifijo que colgaba de la puerta.

En Jujuy numerosos testimonios recogidos por Berta Vidal refieren la existencia de una salamanca en el HUANCAR (cerro de escasa elevación en la zona de Abra Pampa) y que el TIO (Diablo) aparece vestido como gaucho elegantecon accesorios de plata para buscar hombres que quieran realizar contratos a cambio de fabulosas riquezas.

"Las comparsas de carnaval hacen todos los años una fiesta campestre cerca del HUANCAR, el domingo de tentación" -cuenta uno de los testimonios-. Existe una copla que habla del contrato con el tío:


Voy a firmar un contrato
el martes de carnaval
con el diablo principal,
que me espera en el Huancar.


Fuente: cuco.com.ar

La Pachamama

Para los Quichuas, Madre tierra, deidad máxima de los cerreros peruanos, bolivianos, y del nordeste Argentino. Adán Quiroga acota que Pacha es universo, mundo, tiempo, lugar, mientras que Mama es madre. La Pacha Mama, agrega, es un dios femenino, que produce, que engendra. Su morada está en el Carro Blanco (Nevado de Cachi), y se cuenta que en la cumbre hay un lago que rodea a una isla. Esta isla es habitada por un toro de astas doradas que al bramar emite por la boca nubes de tormenta.

Según Rigoberto Paredes el mito de la Pacha Mama debió referirse primitivamente al tiempo, tal vez vinculado en alguna forma con la tierra: el tiempo que cura los dolores, el tiempo que distribuye las estaciones, fecunda la tierra. Pacha significa tiempo en lenguaje kolla, pero con el transcurso de los años, las adulteraciones de la lengua, y el predominio de otras razas, finalizó confundiéndose con la tierra.

Alfredo Moffat, agrega que "Respecto a las teorías explicativas de la naturaleza y de las religiones nativas, la técnica metabolizadora del sistema de poder ha re-formulado la metafísica originaria de nuestras poblaciones nativas; la Iglesia Católica ha ido llenando en nuevos moldes católicos y europeos las antiquísimas estructuras míticas de nuestro pueblo no-europeo. Un ejemplo típico de este re-moldeo de mitos lo constituyen las fiestas anuales de celebración de la Virgen María en Salta y Jujuy, donde, pese a la imagen de la virgen y al sacerdote que guia la columna, la ceremonia corresponde más a los rituales indígenas de la Pacha Mama que a la europea Virgen María, pues el consumo de coca y alcohol, el regar con aguardiente y el enterrar ofrendas de comida alrededor de la imagen, corresponde al culto pagano-indígena de la Pacha Mama y no al ritual cristiano-europeo de la Virgen que no tiene relación con las ceremonias de fecundidad de la tierra, y mas bien niega toda idea de fertilidad, pues consagra a la virginidad como propuesta. Propuesta que, por otra parte no tiene sentido en la cultura quechua, que por el contrario, tiene instituciones pre-matrimoniales como el "irpa-Sirse" (casamiento de prueba) que anulan el valor de la virginidad. Esta está evidentemente relacionada con el concepto de propiedad privada, que no existe tampoco en las organizaciones comunitarias indígenas, verdaderas cooperativas de trabajo."

El primero de agosto es el día de la PACHAMAMA. Ese día se entierra en un lugar cerca de la casa una olla de barro con comida cocida. También se pone coca, YICTA, alcohol, vino, cigarros y chicha para carar (alimentar) a la Pachamama. Ese mismo día hay que ponerse unos cordones de hilo blanco y negro, confeccionados con lana de llama hilando hacia la izquierda. Estos cordones se atan en los tobillos, las muñecas y el cuello, para evitar el castigo de la Pachamama. (Extraído del relato de un pastor colla de Yaví, Jujuy. En: Vidal de Battini, Berta)

Huayra Tata (Bolivia)

Nombre del dios de los vientos y los huracanes en el noroeste argentino y Bolivia. De acuerdo a Rigoberto Paredes Huayra Tata vive en las cumbres de los cerros y en los abismos, lugar que abandonaba para demostrar su poder ante su esposa PACHAMAMA.

La tierra (Pachamama) es la hembra del viento (Huayra Tata), y este la fecunda quitándole el agua al lago Titicaca para luego dejarla caer sobre ella en forma de lluvia. Asimismo, cuando el dormía, las aguas de lagos y ríos también descansaban tranquilas.

Fuente: cuco.com.ar

Gualicho (Bolivia)

Palabra araucana que significa "alrededor de la gente". Es también el genio del mal en Chile y Bolivia. También se utiliza esta palabra en lenguaje popular para nombrar ciertos brebajes destinados a enamorar a otra persona.

Según Daniel Granada los indios Pampas le atribuyen todos los males y desgracias que sufren. Para ahuyentar al gualicho montan a caballo con todos sus pertrechos arremetiendo contra el enemigo invisible con gritos y movimientos amenazantes, hasta que creen que lo han vencido.

Fuente: cuco.com.ar

Apacheta (Bolivia)

Montículo de piedras, a manera de altar, erigido en honor a la PACHA MAMA. Se lo encuentra comunmente en el noroeste argentino y en Perú y Bolivia. En este último país le denominan apachita y son preferentemente de color blanco. Ante la apacheta los indios dejan sus ofrendas y piden que se aparten las desgracias (chiknis) de su camino y salud para seguir viaje.

Fuente: cuco.com.ar
19 mayo 2010

La Leyenda de Las Tres Tetillas (Bolivia)

Hace un par de siglos que viene recorriendo en el espíritu aventurero de generaciones la leyenda de Las Tres Tetillas. La leyenda cuenta que poco después que los españoles descubrieron las grandes vetas de oro en Choquecamata, registrándolas ante las autoridades locales, más al oriente una comunidad de Padres de La Compañía de Jesús encontraron ricos filones de oro en un lugar enclavado en la selva del norte Cochabambino. Por las características del lugar, habiendo tres picos consecutivos, es que denominaron a las minas "Las Tres Tetillas". Los Padres se dedicaron a explotarla con la ayuda de indios Yuracarés sin haber solicitado las concesiones de ley ante el Corregidor. La tradición oral dice que explotaron fabulosas riquezas hasta que se vieron obligados a dejar América por el decreto de expatriación del Rey de España a todos los Jesuitas.

Fue el indio Tomás Cuchallo, ex-dependiente de los Padres, quien dejó un derrotero y un mapa de las Tres Tetillas dibujado en un cuero de cabra. Fue este derrotero que llegó a manos de la familia Salamanca, dueños de una gran hacienda desde Tiquipaya hasta el otro lado de la cordillera llegando a Totolima, el cual motivó las primeras incursiones de exploración al lugar de la leyenda en la época de la colonia. Fueron muchos Cochabambinos y extranjeros quienes intentaron ubicar y llegar a las impenetrables selvas de Las Tres Tetillas. Uno de los exploradores más famosos que pasó cerca de la zona fue Alcides D'Orbigny, quien no se detuvo a buscar oro porque su misión era diferente, mas en sus relatos él dice dejar la búsqueda a otros afortunados. Otros viajeros, que talvez nunca llegaron, no dudaron en crear más mitos sobre el lugar, como que en el lugar existían plantas carnívoras gigantes, tigres y víboras que protegían el oro, o que quienes llegaban nunca regresaban.

Fue el grupo de Los Siete Machos quienes habiendo explorado Las Tres Tetillas dejaron sus inscripciones grabadas en piedras areniscas en los años 50 sin hacer mayor publicidad. Este hecho fue constatado, para su sorpresa, por el Grupo de Exploración Mosetenes quienes motivados por develar los secretos de Las Tres Tetillas viajaron por treinta cinco días por aquellas densas y exuberantes selvas (En el blog del grupo http://mosetenes.blogspot.com se puede apreciar más de esta expedición). Ellos pudieron volver, sin ser devorados por los tigres o las plantas carnívoras, habiendo llegado a ver de que la leyenda sí tiene algo de verdad: efectivamente existen los socavones de minería. Talvez no encontraron oro porque hay otra leyenda, con sus derroteros respectivos, que cuenta que los Jesuitas escondieron todas las riquezas explotadas en socavones y galerías subterráneas cerca del río Sacambaya. Los Siete Machos dejaron una nota que los Mosetenes encontraron medio siglo después que decía "Aquí no hay ni Mi... Ca...".

En todo caso el verdadero tesoro para el turismo y la cultura son estas historias enclavadas en la bella geografía Cochabambina.

Por: Rodrigo Arteaga T.
18 mayo 2010

Virgen de Orkopiña - Urkupiña - (Bolivia)

Cuenta la leyenda que existía una pastora cuya familia era muy pobre.

Diariamente se ocupaba de llevar unas pocas ovejas a ramonear entre los arbustos del pedregoso cerro Orkopiña.

Un día se presentó ante ella la virgen quien le dijo:

-"Levanta unas piedras y trasládalas a tu casa".

La niña la obedeció y levantó unos quijarros que guardó en su "llijlla" y, con su carga a cuestas, regresó a su hogar.

Allí, ante sus asombrados ojos, se presentó un milagro: las piedras se habían convertido en plata.

En Quillacollo se realiza la festividad de la "Virgen de Urkupiña", el 15 de agosto de cada año.

La Leyenda de la coca (Bolivia)

Era por el tiempo en que habían llegado a estas tierras los conquistadores blancos. Las jornadas siguientes a la hecatombe de Cajamarca fueron crueles y sangrientas. Las ciudades fueron destruidas, los cultivos abandonados, los templos profanados e incendiados, los tesoros sagrados y reales arrebatados. Y, por todas partes en los llanos y en las montañas los desdichados indios fugitivos, sin hogar, llorando la muerte de sus padres, de sus hijos o de sus hermanos. La raza, señora y dueña de tan feraces tierras yacía en la miseria, en el dolor. El inhumano conquistador, cubierto de hierro y lanzando rayos mortales de sus armas de fuego y cabalgando sobre briosos corceles, perseguía por las sendas y apachetas a sus espantadas victimas.

Los indios indefensos, sin amparo alguno, en vano invocaban a sus dioses. Nadie, ni en el cielo ni en la tierra, tenía compasión de ellos.

Un viejo adivino llamado kjana-chuyma que estaba, por orden del inca, al servicio del templo de la isla del Sol, había logrado huir antes de la llegada de los blancos a las inmediaciones del lago, llevándose los tesoros sagrados del gran templo. Resuelto a impedir a todo trance que tales riquezas llegaran al poder de los ambiciosos conquistadores, había conseguido después de vencer muchas dificultades y peligros, en varios viajes, poner a salvo por lo menos momentáneamente; el tesoro en un lugar oculto de la orilla oriental del lago Titicaca.

Desde aquel sitio no cesaba de escudriñar diariamente todos los caminos y la superficie del lago para ver si se aproximaban las gentes de Pizarro.

Un día los vio llegar. Traían precisamente la dirección hacia donde él estaba. Rápidamente resolvió lo que debía hacer. Sin perder un instante, arrojo todas las riquezas en el sitio mas profundo de las aguas. Pero cuando llegaron junto a él los españoles, que ya tenían conocimiento de que kjana-chuyma se había traído consigo los tesoros del templo de la isla, con intención de sustraerlo al alcance de ellos, lo capturaron para arrancarle si fuera preciso por la fuerza el ansiado secreto.

Kjana-chuyma se negó desde el principio a decir una palabra de lo que los blancos le preguntaban. Sufrió con entereza heroica los terribles tormentos a que lo sometieron. Azotes, heridas, quemaduras, todo, todo soporto el viejo adivino sin revelar nada de cuanto había hecho con el tesoro.

Al fin los verdugos, cansados de atormentarle inútilmente, le abandonaron en estado agónico para in por su cuenta a escudriñar por todas partes.

Esa noche, el desdichado kjana-Chuyma, entre la fiebre de su dolorosa agonía, soñó que el Sol, Dios resplandeciente, aparecía por detrás de la montaña próxima y le decía:

-Hijo mió, tu abnegación en el sagrado deber que te has impuesto voluntariamente, de resguardar mis objetos sagrados, merece una recompensa. Pide lo que desees, que estoy dispuesto a concedértelo.

-¡Oh!, Dios amado – respondió el viejo- ¿Qué otra cosa puedo yo pedirte en esta hora de duelo y de derrota, sino la redención de mi raza y el aniquilamiento de nuestros infames invasores?

-Hijo desdichado-le contesto el Sol- Lo que me pides, es ya imposible. Mi poder ya nada puede contra esos intrusos; su dios es más poderoso que yo. Me ha quitado mi dominio y por eso, también yo como nosotros debo huir a refugiarme ene. Misterio del tiempo. Pues bien, antes de irme para siempre, quiero concederte algo que esté aún dentro de mis facultades.

-Dios mió,- repuso el viejo con pena- si tan poco poder ya tienes, debo pensar con sumo cuidado en lo que voy a pedirte.

Un grupo de habitantes del imperio del Sol, escapando de los intrusos, embarcándose en pequeñas balsas de totora, atravesó el lago y fue a refugiarse en la orilla donde kjana-chuyma estaba luchando con la muerte.

Los indios acudieron a cuidarlo. Kjana-chuyma era uno de los yatiris mas queridos en todo el imperio, por eso los indios, rodearon su lecho de agonía, llenos de tristeza, lamentando su próxima muerte. El anciano, al ver en torno de si ese grupo de compatriotas desdichados, sentia mas honda pesadumbre e imaginaba los tiempos de dolor y amargura que el futuro guardaba a esos desventurados. Fue entonces que se acordó de la promesa del gran astro. REsolvio pedirle una gracia, un bien durable, para dejarlo de herencia a los suyos; algo que no fuera ni oro ni riqueza; para que el blanco ambicioso no pudiera arrebatarles; en fin un consuelo secreto y eficaz para los incontables días de miseria y padecimientos.

Al llegar la noche, lleno de ansiedad en medio de la fiebre que le consumía, imploro al sol para que acudiera a oírle su ultima petición. Alos pocos momentos un impulso misterioso lo levantó de su lecho y lo hizo salir de la choza.

Kjana-chuyma, dejándose llevar por la secreta fuerza que lo dirigía, subió por la pendiente arriba hasta la cumbre del cerro. En la cima notó que le rodeaba una gran claridad que hacia contraste con la noche fría y silenciosa. De pronto una voz le dijo:

-Hijo mío. He oído tu plegaria. ¿Quieres dejar a tus tristes hermanos un lenitivo para sus dolores y un reconfortantes para las terribles fatigas que les guarda en su desampara?

-Si, si. Quiero que tengan algo con que resistir la esclavitud angustiosa que les aguarda. ¿Me la concederás?

-Bien,- respondió la voz- mira en torno tuyo ¿ves esas pequeñas plantas de hojas verdes y ovaladas? La he hecho brotar por ti y para tus hermanos. Ellas realizaran el milagro de adormecer penas y sostener fatigas. Serán el talismán inapreciable par los días amargos. Di a tus hermanos que, sin herir los tallos, arranquen las hojas y después de secarlas, las mastiquen. El jugo de esas plantas será el mejor narcótico para la inmensa pena de sus almas.

Kjana- chuyma, sintiendo que le quedaban pocos instantes de vida, reunió a sus compatriotas y les dijo:

-hijos míos. Voy a morir, pero antes quiero anunciaros lo que el INTI, nuestro Dios, ha querido en su bondad concederos por intermedio mío: Subid al cerro próximo. Encontrareis unas plantitas de hojas ovaladas. Cuidadlas, cultivadlas con esmero. Con ellas tendréis alimento y consuelo. En las duras fatigas que os impongan el despotismo de vuestros amos, mascad esas hojas y tendréis nuevas fuerzas para el trabajo.

En esos desamparados e interminables viajes que les obligue el blanco, mascad esas hojas y el camino os hará breve y pasajero.

En los momentos en que vuestro espíritu melancólico quiera fingir un poco de alegría, esas hojas adormecerán vuestra pena y os dará la ilusión de creerlos felices.

Cuando queráis escudriñar algo de vuestro destino, un puñado de esas hojas lanzado al viento os dirá el secreto que anheláis conocer.

Y cuando el blanco quiera hacer lo mismo y se atreva a utilizar como vosotros esas hojas, le sucederá todo lo contrario. Su jugo, que para vosotros será la fuerza de la vida, para vuestros amos será vicio repugnante y degenerado: mientras que para vosotros los indios será un alimento casi espiritual, a ellos les causará la idiotez y la locura.

Cuidad que no se extinga y conservarla y propagadla entre los vuestros con veneración y amor. El viejo kjana-chuyma doblo su cabeza sobre el pecho y quedo sin vida.

Los desdichados indios gimieron por la muerte del venerable yatiri. Eligieron la cima del próximo cerro para darle sepultura. Fue enterrado dentro de un cerco de las plantas verdes y misteriosas. Recién en ese momento se acordaron de cuanto les había dicho al morir kjana-chuyma y recogiendo cada cual un puñado de las hojitas ovaladas se pusieron a masticarlas.

Entonces se realizo la maravilla. A medida que tragaban el amargo jugo, notaron que su pena inmensa se adormecía lentamente…

(Leyenda extraída del libro "Leyendas de mi tierra" de Antonio Díaz Villamil)

El Quirquincho Músico (Bolivia)

Aquel quirquincho viejo, nacido en un arenal de Oruro, acostumbraba pasarse horas de horas echado junto a una grieta de la peña donde el viento cantaba eternamente. El animalito tenía una afición musical innegable. ¡Cómo se deleitaba cuando oía cantar a las ranas en las noches de lluvia! Los pequeños ojos se le ponían húmedos de emoción y se acercaba, arrastrando su caparazón, hasta el charco, donde las verdes cantantes ofrecían su concierto.

-¡Oh, si yo pudiera cantar así, sería el animal más feliz del altiplano! - exclamaba el quirquincho, mientras las escuchaba extasiado.

Las ranas no se conmovían por la devota admiración que les tenía el quirquincho sino que, más bien, se burlaban de él.

-Aunque nos vengas a escuchar todas las noches hasta el fin de tu vida, jamás aprenderás nuestro canto, porque eres muy tonto.

El pobre quirquincho, que era humilde y resignado, no se ofendía por tales palabras, dichas en un lenguaje tan musical, como suele ser el de las ranas. El sólo se deleitaba con la armonía de la voz y no comprendía el insulto que ella encerraba.

Un día creyó enloquecer de alegría, cuando unos canarios pasaron cantando en una jaula que conducía un hombre. ¡Qué deliciosos sonidos! Aquellos pajaritos amarillos y luminosos, como caídos del Sol, lo conmovieron hasta lo más hondo... Sin que el jaulero se diera cuenta, lo siguió, arrastrándose por la arena, durante leguas y leguas.

Las ranas que habían escuchado, embelesadas, el canto, salieron a orilla de la laguna y vieron pasar a los divinos prisioneros que revoloteaban en las jaulas.

-Estos cantores son de nuestra familia, pues los canarios son sólo sapos con alas -dijeron las muy vanidosas y agregaron- : Pero nosotras cantamos mucho mejor. -Y reanudaron su concierto interrumpido.

-¡Chist... Esperen! -dijo una de ellas-. Miren al tonto del quirquincho. Se va tras las jaulas. Ahora pensará aprender a trinar como un canario... ja... ja... ja...

El quirquincho siguió corriendo y corriendo tras el hombre de las jaulas, hasta que las patitas se le iban acabando, de tanto rasparlas en la arena.

-Qué desgracia! ¡No puedo caminar más y los músicos se van! -Allí se quedó tirado hasta que el último trino mágico se perdió a lo lejos... Ya era de noche cuando regresaba a su casa. Y al pasar cerca de la choza de Sebastián Mamani, el hechicero, tuvo la idea de visitarlo, para hacerle un extraño pedido.

-Compadre, tú que todo lo puedes, enséñame a cantar como los canarios -le dijo llorando.

Cualquier persona que no fuera el hechicero se hubiera reído a carcajadas del quirquincho, pero Sebastián Mamani puso la cara seria y repuso:

-Yo puedo enseñarte a cantar mejor que los canarios, que las ranas y que los grillos, pero tienes que pagar la enseñanza... con tu vida.

-Acepto todo, pero enséñame a cantar.

-Convenido. Cantarás desde mañana, pero esta noche perderás la vida.

-¡Cómo!... ¿Cantaré después de muerto?

-Así es.

Al día siguiente, el quirquincho amaneció cantando, con voz maravillosa, en las manos del mago. Cuando éste pasaba, poco más tarde, por el charco de las ranas, se quedaron mudas de asombro.

-¡Vengan todas! ¡Qué milagro! ¡El quirquincho aprendió a cantar!...

-¡Canta mejor que nosotras!...

-¡Y mejor que los pájaros!...

-¡Y mejor que los grillos!...

-¡Es el mejor del mundo!...

Y, muertas de envidia, siguieron a saltos tras del quirquincho que, convertido en charango se desgranaba en sonidos musicales. Lo que ellas ignoraban era que nuestro pobre amigo, como todo gran artista, había dado la vida por el arte.

Notas:
El quirquincho es un armadillo que habita en el Altiplano de Bolivia.

El charango es un instrumento musical de cuerdas que se fabrica originariamente con la caparazón del quirquincho.